Donald Trump
¿Es racista?

El lado oscuro basado en hechos de su vida.


Ante los hechos ocurridos en Charlottesville, Virginia. Todo Estados Unidos quedó atónito, no por la violencia ahí suscitada, ni por las manifestaciones de odio de los grupos radicales pro-nazis, si no por el discurso que el presidente donald trump pronunció esa tarde a sus gobernados, respaldando al movimiento supremacista blanco como ningún otro mandatario lo había hecho en generaciones al equiparar a los activistas que protestaban contra el racismo con los neonazis y supremacistas blancos.

El presidente nunca había llegado al nivel de defender las acciones de esos grupos como lo hizo durante una conferencia de prensa que se convirtió en una sesión en la que despotricó en el vestíbulo de la Trump Tower y aseveró que los activistas de una presunta ultraizquierda eran igual de responsables por la violencia que los manifestantes que marcharon con esvásticas, banderas de ejércitos confederados, carteles antisemitas y afiches de Trump y del vicepresidente Mike Pence. “Gracias, presidente Trump, por tu honestidad y valentía al decir la verdad”, tuiteó David Duke, exlíder del Ku Klux Klan, poco después de las declaraciones del mandatario.

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Miembros de la Casa Blanca dijeron que, nunca se imaginaron que el mandatario iba a pronunciarse de forma tan clara sobre esas opiniones que ha mantenido en privado durante mucho tiempo. El director del Consejo Nacional Económico, Gary Cohn, y el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin —ambos judíos— estaban visiblemente incómodos mientras el presidente acrecentaba una polémica que, de nuevo, ha sumido a su gobierno en la desorganización.

Muchos norteamericanos en este momento piensan que están siendo gobernados por un racista, para bien o para mal, dependiendo si estos ciudadanos son blancos racistas, o no lo son. Por ello daremos un resumen de hechos históricos en los que el actual presidente de los Estados Unidos se ha visto involucrado en casos de "controversia racista" antes de su mandato.

La primera alarma se encendió en 1973, cuando el Departamento de Justicia del presidente Richard Nixon (no precisamente de los más radicales en esos tiempos), demandó a Trump y a su padre, Fred Trump, por discriminar sistemáticamente a las personas negras que querían rentar viviendas.

En ese entonces, Donald Trump era el presidente de la empresa familiar de bienes raíces, y el gobierno reunió evidencia contundente de que la compañía tenía una política de discriminación contra las personas negras, incluidas aquellas que prestaban servicio en el Ejército.

Para probar esta discriminación, enviaron a algunas personas negras como sujetos de prueba a los edificios de Trump a preguntar por espacios libres y poco después enviaban a sujetos de prueba blancos. En más de una ocasión, a las personas negras les decían que no había disponibilidad mientras que a los sujetos de prueba blancos les mostraban apartamentos para renta inmediata.

Un exsuperintendente de los edificios Trump explicó que había recibido la instrucción de marcar cualquier solicitud de una persona negra con la letra C (“de color”), aparentemente, para que la oficina supiera que debía ser rechazada. Un agente inmobiliario de los Trump declaró que ellos querían rentar únicamente a “judíos y ejecutivos” y desalentaban las oportunidades de renta para personas negras.

Donald Trump luchó intensamente en contra de la demanda de derechos civiles en los tribunales y en los medios de comunicación, pero finalmente los Trump llegaron a un acuerdo que fue considerado como una victoria para el gobierno. Tres años más tarde, las autoridades los volvieron a demandar por seguir discriminando.

Para ser justos, estas demandas son muy viejas y las políticas discriminatorias probablemente no seguían un directriz de Donald Trump, sino de su padre. Al parecer, Fred Trump fue arrestado en una reunión del Ku Klux Klan en 1927; Woody Guthrie, quien vivía en una propiedad de los Trump en la década de 1950, arremetió contra Fred Trump en unos documentos encontrados recientemente por provocar odio racial.

Y aunque las políticas discriminatorias de su empresa pueden haber sido una herencia, Trump se unió por cuenta propia a la batalla de las viviendas de 1970 en contra del movimiento de derechos civiles.

Otro momento revelador se presentó en 1989, cuando la ciudad de Nueva York estaba convulsionada con el caso de la “corredora de Central Park”, la violación y golpiza a una joven blanca mientras trotaba en el emblemático parque. Cinco adolescentes negros y latinos fueron arrestados.

Trump se involucró, denunció el llamado a la calma del alcalde Ed Koch y compró anuncios de página completa en algunos periódicos en los que exigía la pena de muerte. Los cinco adolescentes pasaron años en prisión antes de ser exonerados. En retrospectiva, sufrieron una versión moderna de linchamiento, y Trump jugó un papel importante en la incitación de la multitud.

Cuando Trump incursionó en el negocio de los casinos, la discriminación siguió. Según Kip Brown, un extrabajador de un casino Trump citado por The New Yorker, en los años ochenta: “Cuando Donald e Ivana venían al casino, los jefes ordenaban que toda la gente negra se saliera del piso… Nos ponían a todos en la parte de atrás”.

En 1991, un libro escrito por John O’Donnell, antiguo presidente de Plaza Hotel and Casino Trump en Atlantic City, describió cómo Trump criticaba a un contador negro, y lo citó: “¡Negros contando mi dinero! Me molesta. El único tipo de personas que quiero que cuenten mi dinero son pequeños hombres que usen kipás todos los días… Creo que ese hombre es un flojo. Y probablemente no tiene la culpa, porque los negros ya traen la pereza en ellos. De verdad lo creo. No es algo que puedan controlar”. O’Donnell relató que durante meses después de eso, Trump lo presionó para despedir al contador negro hasta que el hombre renunció por su cuenta.

También afirmó que el presidente Obama había nacido en Kenia; las insinuaciones de que Obama había sido admitido en las universidades de la Ivy League solo por discriminación positiva; las declaraciones en las que se refirió a inmigrantes mexicanos como “en muchos casos, criminales, narcotraficantes, violadores”; los llamados a que se prohíba temporalmente la entrada de musulmanes a Estados Unidos; su rechazo a un juez estadounidense de ascendencia mexicana al decir que era un mexicano que no podía escuchar su caso con justicia; su negativa a distanciarse del Ku Klux Klan durante una entrevista de televisión; el retuit de una gráfica que sugería que el 81 por ciento de los responsables de los asesinatos de víctimas blancas eran personas negras (la cifra real es 15 por ciento), y otras tantas.

Trump también ha retuiteado mensajes de racistas blancos o simpatizantes nazis, entre ellos dos de una cuenta llamada @WhiteGenocideTM con una foto del fundador del Partido Nazi de Estados Unidos.

Más recientemente las afirmaciones de misoginia de parte de varias mujeres que incluso lo acusaron de violación. La afirmación de Alicia Machado (ex-misUNIVERSO) de que Donald Trump la llamaba "cerda gorda" y nacida para ser sirvienta, por ser de origen latinoamericana (Venezuela). Trump presume de ello. Como demuestran unas grabaciones a las que tuvo acceso en exclusiva el Washington Post y en las que Trump llega a afirmar que puede hacer lo que quiera con las mujeres porque "es una estrella".

Por todo esto y más hay gente que afirma que Donald Trump ya superó al Presidente más racista en la historia de Estados Unidos, Andrew Johnson. Este servidor solo pone los hechos históricos, a usted lector, le toca poner su opinion. ¿Es Donald Trump racista?

Autor: Javier Buenrostro.

Donald y su padre.Tank